Levántate y anda

martes, 27 de octubre de 2009

Gestión de los deseos



Entendido como instancia de sociabilidad literaria, entonces, el taller va a funcionar como una tecnología de la amistad y como un dispositivo de gestión de los deseos de trascendencia literaria de segmentos específicos de las clases medias intelectualizadas, cuyo sustento económico, mayoritariamente y de acuerdo a una encuesta personal (1), se origina en comercios y profesiones liberales. Al mismo tiempo que su arquitectura emocional va a asemejarse a la de la iglesia, dadas sus rotundas jerarquías y la materialidad de sus rituales, su mera existencia es una vía de profesionalización para muchos escritores que no pueden vivir de su pluma en los modos tradicionales (sea a través de las publicaciones, sea a través del periodismo, sea a través de la profesionalización en la educación formal), y el emergente de una cultura literaria donde la cantidad de lectores se equipara paulatinamente con la cantidad de escritores. Este movimiento, de más está decirlo, muestra tensiones significativas con instituciones pensadas para momentos en los que la dinámica productores – consumidores era diferente. Los premios literarios, la conformación de cánones en las instituciones específicas, los juicios críticos y los medios especializados, sean pequeñas revistas o suplementos de medios escritos masivos, pero específicamente el campo editorial y las pequeñas editoriales literarias van a mostrar las marcas de esta dinámica emergente, del mismo modo que los mismos van a resultar un elemento indispensable a la hora de pensar en la arquitectura actual del subcampo de la narrativa joven, y su hegemonía simbólica preanunciada en el campo de la poesía quince años atrás.