Levántate y anda

lunes, 23 de marzo de 2009

Las puertitas del Ingeniero Lombardi



Para saber lo que es tu sociedad, recomiendo visitar una sede cualunque del Banco Ciudad de Buenos Aires por la mañana. Llevate un buen libro, mirá alrededor. Conversá con las señoras, cedé el asiento cuando entre alguna con problemas de movilidad o mirada de perro apaleado. Disfrutá la vida, sumate al ágora financiera y pedí mano dura y pena de muerte también para los funcionarios que incumplen o defraudan en los cargos públicos. Sería genial. No digo suplicio, eso no, pero una ejecución en cámara de gas onda Gran Hermano podría ser. Una o dos veces, no digo siempre eh... con Aurora remixada sonando de cortina. Gastón Trezeguet apretaría el botoncito.

Todos los lunes, desde hace alrededor de tres meses, voy al Banco Ciudad con una llamita de esperanza. Sí, todo bien, en el Fondo Metropolitano de las Artes soy un tierno, ¿y qué? Mi intención no es antropológica ni a ganchos, más bien se trata de una forma vedada de la mendicidad. Lo que mendigo, desde hace más de ocho meses, es un subisido a la publicación de cierto librito de cuentos.

La gente del GCBA (Fondo Metropolitano de las Artes para ser exactos) eligió mi proyecto con lo que imagino fue una mediasonrisa condescendiente. Me puse muy contento, imaginaba a los lectores tirándose de cabeza encima de mi libro, presos de la irrefrenable pasión que genera el programa Opción Libros, una genialidad heredada de Telerman o de Ibarra. Hice una especie de festejo, gasté unos morlacos de más.

Cuando fui a hacer la papelería a ese edificio coqueto de Avenida de Mayo, me deprimí un poco. Empecé a mirar, de queruza, un extraño libro de actas con la lista de tipos a los que habían "premiado". Como siempre, el área literatura era la cenicienta. Y además, en la lista, había dos o tres tipos "reconocidos". "Si llego a esa edad y tengo que hacer esto, me corto los huevos", pensé. Después me di cuenta que pensar eso era una pelotudez, pero el solo hecho de habelro pensado me deprimió un poco más. También me sentí bastante boludo porque la plata que había pedido apenas alcanzaba para la impresión, mientras que a los otros, les soltaban casi el doble.

Nótese: alcanzaba. Porque al ritmo de la inflación y la suba del precio del papel, el presupuesto que te obliga a presentar el gobierno, sólo de imprenta y dejándote en bolas para el resto de las cosas, ahora apenas va alcanzarme para imprimir las tapas. Lo presenté en junio de 2008, pero con las tapas estoy contento, ojo, porque el Chief Mauricio es una luz para actualizar precios e intereses cuando el estado le condona deudas o tiene que liquidar a los deudores de su empresa, pero cuando llega el momento que pagar duerme la siesta, suspende becas, reemplaza ñoquis ajenos por propios, en fin. Lo mío, seamos sinceros, no es importante. Hay cosas peores. Pero eso no quita que sirva como metonimia de la gestión del Chief, y del lugar que ocupa "la cultura", y la educación (que se incluye en esta palabrita nos guste o no), en su proyecto (?) político.

Dije que con las tapas estaba contento. Pero esto juega dentro de la hipótesis de que me lo pagan. Porque todos los lunes, como recomiendan mis amiguitos que atienden en el fondo, me cruzo el límite entre Paternal y Villa del Parque para averiguar si me depositaron la platita. Soy perseverante a full. Hoy, esta mañana, todavía no estaba. Seguro la semana que viene tengo más suerte, porque el pibe que me atendió por teléfono en el Fondo me pidió mi nombre para anotarme en una lista de reclamos, ya que el Gobierno tiene "problemas de contaduría".

En este blog, Volquer ya habló de la basurización de la ciudadanía política propuesta por el presindenciable (?) Mauricio Macri. La política de subsidios se rige con la misma lógica liberal que campea en economía y en todo lo que hasta el momento hizo Mauri, salvo en tapar baches, para lo que sobremplea a los presos del desempleo y los hace dar el espectáculo de laburar en los caminos, como en el siglo XVI aunque el traje a rayas haya sido reemplazado por la remera amarilla con una hermosa H grande como el corazón de papá Franco.

Hace unos cuantos años, cuando ví la película Los Rubios, me molestó una parte en la que las chicas avant-garde se quejaban de no se qué cosa del INCAA que les había financiado su peli. Ahora, que estoy en una situación parecida aunque la platita que no me suelta el gobierno no alcanza ni para el catering completo de un set de filmación, las entiendo un poco más, aunque no las justifico. Quizás se trate de una cuestión de perspectiva. Es cierto que Andy Warhol-Telerman, para no dejar los números en rojo Cromañón había suspendido los subsidios en el último año de su gestión, y que Mauri -quizás aconsejado por Rasputín Fogwill- los trajo de vuelta después de que el pelado aumentase un 100% el ABL como regalo de despedida y gesto de caballerosidad política hacia el nuevo Chief. Así que gracias, otra vez, a la gente del Fondo por el subisido. Voy a hacer una apuesta: si cuando me lo paguen alcanza para no las tapas, sino sólo para las solapas, además del escudito del Fondo que te obligan a poner meto un stencil que diga Lombardi 2027 - PRO.

Un profesor de la facultad donde cursé Sociología con la hija de Mauricio dijo que los ingenieros eran el sujeto revolucionario de la actualidad. Eso demuestra que la gente no sabe lo que hace, y que El Chief y Lombardi están alienados con respecto a su ser social. Si las madres de plaza de mayo fueron infiltradas por el gobierno (???), la eficiencia de los ingenieros fue infiltrada por la bicicleta financiera que ellos mismos se dedicaron a cultivar en otros ámbitos menos inofensivos que la cultura. Mal, muy mal. Horrible. Quizás, después de leer este post alguien se cope y me pase el numerito telefónico que abre las puertitas del Ingeniero Lombardi. Porque dicen que es un buen chabón, y si lo llamás y le hablás de onda te suelta unos morlacos para la cultura.

Igual, no se molesten.
Con las solapas yo ya estoy contento.